Libros sobre libros con el poder de cambiar una realidad

Este verano se ha dado la casualidad de que han caído en mis manos dos libros que tenían mucho en común: Segunda Guerra Mundial, una niña, libros y mucha imaginación y valor.

Con ambos libros me he sentido como las pequeñas protagonistas cuyas mentes volaban a través de las letras huyendo de la realidad. Transportada en un par de párrafos, a mundos tan diferentes al mío pero tan reales.

Se trata de

  • La Bibliotecaria de Auschwitz, de Antonio G. Iturbe, 2012
  • La Ladrona de Libros, de Markus Zusak, 2005

Bibliotecaria de AuschwitzEn La bibliotecaria de Auschwitz, la protagonista es Dita Kraus, una niña checa que durante su estancia en el campo de concentración asumió la peligrosa tarea de cuidar 6 libros y ocultarlos a los ojos de los nazis. Estos libros eran la base de una escuela secreta en uno de los bloques de niños que había en el campo: el Bloque 31.
Dita es valiente, alegre y vital en un mundo gris. Una niña que existió de verdad y cuya historia real nos transmite Antonio G. Iturbe.



Masticas el miedo y te lo tragas. Y sigues. Los valientes se alimentan de su propio miedo.

Empezar un libro es como subirse a un tren que te lleva de vacaciones.

Ladrona librosPor otro lado, en La Ladrona de libros, la protagonista es Liesel Meminger, una niña alemana que sin saber leer aprende letra a letra pintándolas en la pared con su padre de acogida y que terminará siendo una pequeña ladrona de libros. Lo curioso de este libro es quien narra la historia ya que es nada más y nada menos, la muerte. Al principio choca un poco, pero luego describe con extrema dulzura los sentimientos y las aventuras de la pequeña Liesel.



Había visto desfilar hacia un campo de concentración a un judío que en dos ocasiones le había entregado las páginas más hermosas de su vida.
Esas imágenes eran el mundo, que se removía en su interior mientras seguía allí sentada, con los hermosos libros de cuidados títulos.
No me hagáis feliz. Por favor, no me cameléis y me dejéis creer que algo bueno puede salir de todo esto. ¿No veis los moretones? ¿No veis esta raspadura? ¿No veis la herida que tengo dentro? ¿No veis cómo se extiende y me corroe ante vuestros ojos?

Dos historias en dos mundos opuestos que comparten el mismo espacio temporal. Dos visiones de la misma Guerra. Dos pequeñas valientes que con la lectura olvidan un poquito su triste realidad.

Ambos libros me hicieron llorar: por la vividez de las descripciones de un campo donde “vivir es un verbo que sólo se conjuga en presente” o por un beso que Rudy tantas veces esperó.

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